jueves, 29 de octubre de 2020

Crónicas del vinilo chileno XIV por Roberto Hofer: El “estallido musical” de un canto idealista y renovador

-La “Nueva Canción Chilena” aportó sentido social a nuestro acervo musical y lo posicionó en el cancionero latinoamericano.

En una nación futbolizada, “goles son amores”. Al hablar de aportes, independiente de su camiseta o color político, cualquier otro país hace rato ya le habría otorgado el Premio Nacional de Música a una figura de la relevancia de Patricio Manns, hoy por hoy indiscutido Tesoro Humano Vivo en esas lides. Sirva esto de pretexto para abordar aquel histórico movimiento sin precedentes que él construyó, como lo fue “Nueva Canción Chilena” (NCCH), la añeja “Nueva Canción” no fue flor de un solo día, sino un verdadero “estallido musical”, insuflando contenido e identidad a una expresión en ciernes, como perdida en medio del éxodo campo-ciudad de la primera mitad del siglo XX. El grado de penetración que alcanzaban los medios de comunicación masivos en el Chile republicano de los años ‘60 ayudaría a vehicular su producción.

Ante el “bombardeo” de ritmos y modas extranjerizantes, el “bichito” de la NCCH ancló en una juventud de clase media, estudiantil y progresista, más radicalizada y comprometida con los procesos sociales.
Desde 1963 y durante toda una década, el programa “Chile Ríe y Canta”, de radio Minería, conducido por René “Largo Farías”, fue semillero de una gran avanzada del canto de raigambre criolla. Su elenco realizó giras a lo largo del país, llegando a Magallanes entre el 17 y 20 de julio de 1966, con el auspicio de la Corporación de la Reforma Agraria (Cora). Esta embajada artística incluyó a la mismísima Violeta Parra, Pedro Messone y los Pampanitos, Sergio Sauvalle (ex Huasos Quincheros), Voces Andinas (con Patricio Manns), Cantares de Chile y un grupo pascuense. Se presentaron en el Municipal, el Gimnasio Cubierto y luego en provincias.

Discoteca histórica

El florecimiento de peñas folclóricas aquí y allá, hizo germinar un canto volcado al rescate de un sentir del pueblo -sub representado en la línea y temática del folclor en boga-. Al alero de la tradicional Peña de los Parra, este movimiento encabezado por Isabel y Ángel Parra, Víctor Jara, Rolando Alarcón y Patricio Manns, bebería del canto a lo humano y lo divino, junto con empaparse de un clamor continental.

Como expresión musical devino en todo un fenómeno discográfico, a través de la Discoteca del Cantar Popular (DICAP, también conocido como Jota Jota), compañía manejada por la Unidad Popular y dirigida por Juan Carvajal.
Durante seis años, hasta 1973, este sello editaría alrededor de 80 obras –sin contar los singles- no sólo de raíz folclórica, sino también de carácter sinfónico, infantil e inclusive rock (Los Blops y Combo Xingú). Se ha hablado de tirajes de hasta 10 mil copias o más de sus álbumes editados en vinilo, que prensaba la fábrica de la Corporación de Radio de Chile S.A. (filial chilena de RCA Victor), más tarde nacionalizada como IRT.

Entre las grabaciones más populares de su catálogo figuraron el “Canto al Programa”, de Inti-Illimani; “Pongo en tus manos abiertas…”, de Víctor Jara; y “Cantata Santa María de Iquique”, de Quilapayún.
A propósito de esta última, el fallecido músico y comunicador magallánico Juan Miranda, integrante tardío de Voces del Trumao, contaba -como detalle relatado por sus ex compañeros- que originalmente ese proyecto era para dicho conjunto: “preparen esto, les dijo Lucho Advis, que era amigo de Nelson Gallardo, el director del grupo. Ellos lo miraron y dijeron: ‘no, pero esto, ¿será atractivo? Y rechazaron la ‘Cantata Santa María’ dos o tres años antes que la tomara Quilapayún. Y fue todo un éxito”.

Universalidad

A nivel del contexto latinoamericano e internacional, la NCCH tampoco fue un fenómeno aislado. El periodista y escritor regional Reiner Canales sitúa a la canción protesta como parte de una simultaneidad de movimientos o “nuevas canciones” a nivel intercontinental. Asimismo, reconoce una sutil línea parental que vincularía a la NCCH con incipientes exponentes de la música popular en Francia, Italia e inclusive a los propios Beatles en Inglaterra.

Según el investigador Fabio Salas, la NCCH logró identificar y empoderar a través de su canto y baile al “país real”, ya presente en la poesía de Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Vicente Huidobro, Pablo de Rokha y Nicanor Parra o en la obra literaria de Manuel Rojas y Nicomedes Guzmán.
Su canción comprometida denunció, por primera vez, la injusticia y explotación en una sociedad de marcados contrastes sociales, económicos y políticos. Así, incorporó una voz crítica a la contingencia política (“La democracia”, de Ángel Parra; “Preguntas por Puerto Montt”, Víctor Jara), ), de denuncia (“La carta”, Violeta Parra) y de difusión de procesos sociales como las reformas Agraria y Universitaria. Incluso se abanderizó con el ideario del gobierno de Salvador Allende (“Venceremos”, Quilapayún), alcanzando su mayor difusión en el fragor de las campañas políticas de 1969. Porque, como dijo el malogrado Presidente, “No hay revolución sin canciones”.

La NCCH es fácilmente reconocible a través de una rica plataforma musical, de variadas categorías y familias de instrumentos, abarcando una función destinada hasta entonces en nuestro folclor a la guitarra y el arpa popular. Como referente completará su expresividad musical con el empleo de instrumentos de carácter latinoamericano, partiendo por el cuatro venezolano que la propia Violeta adopta como acompañamiento esencial. A éste se irán sumando el tiple, acordeón, bandurria y mandolina, entre tantos otros.

Canción añejada

Su influjo abarcó varias regiones, de norte a sur, como los porteños Tiemponuevo y Osvaldo "Gitano" Rodríguez. En Valdivia, desde 1966 funcionó la peña de la ex Universidad Técnica del Estado, en la que se foguearon “El Temucano” y el puntarenense Jorge Radic, y donde René “Largo” Farías conoció al dúo Anita y José, compuesto por los entonces estudiantes Ana Pradenas, y José Seves (más tarde de Inti Illimani), cantando en la Casa Luis Oyarzún.

Medio siglo después, los registros de esta “nueva” simiente cultural son muy cotizados, no sólo en lo musical sino además en su cuidadosa producción gráfica. El arte de sus portadas e insertos le dio un sustrato tal al concepto, que el trabajo de sus diseñadores Antonio y Vicente Larrea, junto a Luis Albornoz, es reconocido e incluso estudiado en otras latitudes.

Los Larrea se nutrieron en su juventud de influencias como el arte de los afiches de la cinematografía y la gráfica de revistas estadounidenses, además del cartelismo de aquellos años en Cuba y Europa. El resultado fueron notables portadas, algunas impresas en forma artesanal, lo cual les daba un sello único. Las retinas de muchos melómanos están pobladas con la fuerza de imágenes concebidas como la del gorrión muerto del disco “Basta” de Quilapayún, el icónico hippie de “Canciones Funcionales” de Ángel Parra o el conmovedor cuadro de “Pongo en tus manos abiertas...” de Víctor Jara.

Mención aparte, todas las fotos conocidas de este asesinado cantautor fueron tomadas por Toño Larrea, en una espontánea sesión en exteriores en la santiaguina calle Fleming. Dicho material le alcanzaría para ilustrar todos sus discos posteriores. De no ser por tal acierto, su rescatada figura nos sería aún más difusa.



LP “Cantata Santa María de Iquique” de los Quilapayún (1970, Jota Jota).

Disco de Víctor Jara ‎”Pongo en tus manos abiertas...” (1969, Jota Jota).



“Anita y José” (1970, DICAP), bello muestrario de la canción latinoamericana.

viernes, 23 de octubre de 2020

Entrevista con ESTRIBA (Poxi Records)

ESTRIBA es el proyecto solista acusticoscuro de Estonia Oczara. Tiene un solo EP de cinco canciones titulado “Silueta”. Actualmente está preparando su próximo LP el cual será producido por el sello Poxi Records.
 



CIUDA DANODEL UNIVERSO: Para comenzar, cuenta un poco sobre tus comienzos en el camino de la música.

ESTONIA OCZARA: Comencé a tocar guitarra a los 17 en contextos fuera de cualquier forma de enseñanza institucional o particular. Una vez que pude sacar tres acordes, comencé a componer casi de inmediato, ya que nunca me salió natural sacar covers de otras bandas. Gracias a una amiga del colegio pude formar mi primera banda: FEMICIDIO el 2010. Luego de su desintegración el 2014, formé junto a mi compañero de vida de ese momento: GRIS CASTIGADO. Además de estos proyectos, que han sido los más importantes y duraderos, he participado en bandas como MAL VIAJE y BOSQUE KAWAI (también música en LAS BRUMAS y BLASFEMME).
 
CDU: Genial.. Para quienes no conocieron las bandas en que tocaste que estilos musicales tocaron respectivamente?
 


EO: FEMICIDIO (riot-punk niña ruidosa), GRIS CASTIGADO( punk noise pataecabra).

CDU: Que influencias tenían estas bandas?
Y que influencias tienes ahora en tu proyecto nuevo?

EO: FEMICIDIO tenía de influencias las bandas de chicas riotgirl de los noventa y en sus últimos momentos, un poco de stoner. GRIS CASTIGADO tenía una profunda devoción por NIRVANA y las bandas punk oscuras de los 80. Estriba tiene influencias en ELLIOT SMITH, VIOLETA PARRA, MAT ELLIOT, LIA NADJA.

CDU: Que interesante... Escuche de tu nuevo trabajo y le encontré aires a VIOLETA PARRA en ciertas estructuras... Quizás de ahí vienen fuerzas para las canciones, como también de referentes más punk.
Me gustó el hecho de que fue registrado directo en cassette, cuéntanos un poco como fue ese proceso.

Si, en ese EP hay decisiones/accidentes que fueron pensadas (o simplemente ocurrieron) en los acordes y/o en las composiciones. Cosas que me llaman la atención, la utilización de acordes o arpegios, las disonancias, las voces que no se proyectan, sino que parecieran ahogarse, en fin, la libertad de poder salir y entrar de los márgenes mas tradicionalistas de la música. Como tu lo llamaste, punk.

La grabación en cassette fue la idea de un gran amigo mio, Lucas. Juntos pensamos que la calidez materica de la cinta podría registrar mucho mejor aquellas canciones tocadas en guitarra de palo con cuerdas de naylon. Cosas que casi en su mayoria nacen de sentimientos oscuros, nudos mentales que me ha costado tiempo entender, pensamientos difusos, deformes, pesados. El resultado a los dos nos pareció muy acorde a la onda de ESTRIBA.


CDU: No es tan usual escuchar canciones disonantes, como ha sido la recepción de la gente?

EO: Creo que la recepción ha sido buena, no he tenido grandes intenciones de sacar a mostrar tanto Estriba porque creo que ella reside escondida en habitaciones, es música que no vive en contextos muy sociales, si no mas bien íntimos por lo que pienso que se ha tomado su tiempo, se ha dejado mostrar a quienes han sabido llegar a ella.

CDU: Enumera tus 7 discos favoritos o los que consideres importantes en tu vida y musicalidad

EO: Mis siete discos favoritos o que considere fundamentales en mi vida (lo intentaré)



1. Nirvana - Incesticide
2. Wipers - Is this real?
3. Black Flag - In my Head
4. Cerati - Amor Amarillo
5. Boards of Canada - Societas X Tape
6. Elliot Smith - Roman Candle
7. Victor Jara - Habla y canta

CDU: ¿Como has vívido este contexto de encierro, con los toques de queda y todo eso? Seguro que es un estorbo para todos quienes estamos en el sector de la música y las artes... Quizás es un momento en que se pueden dar contextos más íntimos - no masivos y /o clandestinos?

EO: De cierta manera si, pero también no. Nuestro actual contexto pandémico les ha servido mucho a este gobierno para opacar y oprimir, eso ha generado mucho stress y dolor en las personas. A mi se me ha hecho medio dificil, luego de 7 meses siento que por fin tengo un hogar y puedo estar mas tranquila.
Como la mayoría, muchos de mis planes han tenido que adaptarse a plataformas de creación, desarrollo y difusión virtual lo que ha sido positivo pero hay un dejo de las situaciones presenciales que se extrañan mucho. No hay nada como ver y sentir a otre tocar música en vivo, es algo que se siente en el cuerpo. Espero que una vez que baje mas la paranoia, puedan crearse instancias asi como tu dices, mas íntimas.

CDU: Es verdad que se ha generado un stress generalizado... Como lo has hecho para pasarlo, seguro que no ha sido fácil... Alguna recomendación?

EO: He intentado apoyarme en el trabajo, no dejar de lado ni la música ni el arte plástico y tratar de estar con tus amistades más importantes (yo a eso lo llamo el círculo de oro, las personas que te rodean y verdaderamente te entienden).

CDU: Otro aspecto es lo lírico, ¿de que que hablan tus canciones?

EO: Las letras de ESTRIBA hablan a partir de retazos, son en su mayoría fragmentos de escritos, algunos mas teóricos, otros provenientes directamente de los intestinos. Me gustan harto las resonancias psicológicas de las palabras, tanto en sus sonidos, sus contextos, sus significados y su aspecto.

CDU: Bueno para ir finalizando, desde ya agradecerte por tu tiempo y danos las coordenadas o enlaces donde poder encontrar tu música.

EO: Si, pueden encontrar el EP de Estriba en youtube o bandcamp. Te dejo los links:

https://poxirecords.bandcamp.com/album/silueta
https://www.youtube.com/watch?v=qGhj6K3Tpos&ab_channel=PoxiRecords



Fotografias por Lyuna Muskatblit.




martes, 20 de octubre de 2020

Crónicas del vinilo chileno XIII por ROBERTO HOFER: “Nueva Ola”, “Neofolclor” y la genialidad de un mismo productor

-El aporte de Camilo Fernández en imponer estilos musicales en base a un elaborado trabajo dejó una huella indeleble dentro de la discografía nacional.

[Tiempo de lectura 7' apróx.]

Aunque esta historia se parezca cada vez más a la serie televisiva “Dark”, con saltos hacia atrás y hacia adelante, e información a ratos inconexa, diremos en favor nuestro que todo vale si nuestro esfuerzo permite conectar al vinilo con la vida cotidiana.

Para quienes hoy peinan canas –me incluyo- hubo dos interesantes momentos dentro de la producción nacional, algo emparentados entre sí y coetáneos, como lo fueron la “Nueva Ola” y el “Neofolclor”, ambos de la sexta década del siglo XX.
La gracia del primero, a nivel de nuestra naciente cultura pop, fue el alzarse como primer fenómeno de ventas criollo, con ropajes propios y asimilando en su estilo los cánones del rock and roll, el cual remeció cimientos al punto de abrir una brecha generacional.

Eran años en que el gran vehículo era la radio (amplitud modulada), con marcadas preferencias ya en las audiencias por las rancheras mexicanas, el bolero, ritmos afro-cubanos, el foxtrot (cadencia latina adaptada del “ragtime” estadounidense) y, por supuesto, la música de raíz folclórica.

No sé si en esa época ya nos veíamos como los “ingleses de Sudamérica”, pero esta arremetida foránea, con un nuevo y rupturista lenguaje musical, haría “clic” en un juvenil productor musical llamado Camilo Fernández, también conectado con el mundo radial.
Con visión, y despojando al rock de todo atisbo de rebeldía, cimentaría su éxito futuro al apostar a jóvenes talentos como Nadia Milton y Peter Rock, vendiéndolos como símiles de estrellas del “rock and roll” y de la edulcorada balada yanqui de fines de los años ’50 como Brenda Lee, Elvis Presley, Frankie Avalon o Paul Anka.
Este fenómeno podría haberse llamado perfectamente “New Wave”, pues sus exponentes se rebautizaron con rimbombantes alias como Pat Henry (Patricio Henríquez), Danny Chilean (Javier Astudillo), Buddy Richard (Ricardo Toro), al igual que conjuntos como The Carr Twins (hermanos Carrasco) o los Red Junior (hermanos Zabaleta).

“¡Gol de Chile!”

Este movimiento agarró vuelo con “El rock del Mundial” (1962, CRC), himno creado por The Ramblers, que encendió un fervor popular por el Mundial del 62. “Por cada gol que metían los chilenos, yo vendía 50 mil copias más”, confesaría su productor más tarde.

Si la “Nueva Ola” supo crecer, fue gracias a una trabajada producción musical. Don Camilo apadrinó también a estrellas como Fresia Soto y Luis Dimas en sus sellos subsidiarios Demon y Arena. Antonio Contreras, otro mecenas con sello propio (Caracol Producciones), ficharía a su vez a José Alfredo Fuentes.

Aun cuando el oleaje de esta corriente perdería fuerza ya en la segunda mitad de los ’60, no hay que desmerecer el aporte de consagrados como Cecilia, Buddy Richard, Los Blue Splendor, y otros más efímeros como Óscar Arriagada -“El twist del esqueleto”- y Sergio Inostroza –“El twist del tren”, “Bienvenido amor”-.
Aun cuando el principal aporte de la “Nueva Ola” se asocia más bien a un aspecto lúdico como el baile, de lírica políticamente correcta, más bien evasiva -nada existencial, ni de sexo, drogas y rock and roll-, su moda supo acaparar varias portadas de la juvenil revista Ritmo. Como un amor veraniego o primer salto de un surfista, al menos quedó en el registro como una apuesta de artistas nacionales de “mojarse el potito” en imponer un estilo popero criollo.

Nueva fórmula

Al abrir los ’60, la tradición folclórica ocupaba también un lugar relevante hasta ese momento. Nuevamente sería el valdiviano Camilo Fernández, quien vería similar potencial en este género para imprimir una nueva sonoridad, cual calco de lo obrado en la “Nueva Ola”. Ello, al fomentar una mayor popularidad a nivel del público adulto y juvenil patentando una fórmula distinta: nuevas posturas en guitarra sumado a originales armonías vocales –con el sello de adornos en polifonía-.

Así nacería el “Neofolclor”, tendencia también rotulada como “Nueva Ola Folclórica” -y que pavimentaría la ruta a la “Nueva Canción Chilena”-. Aquí, el olfato “bendito” del productor –responsable también del fenómeno de “Música libre”- fue más determinante que peñas, festivales o talleres al momento de hacer escuela, despojando al folclor de un tradicional encasillamiento centralista y urbano.

Los Cuatro Cuartos (“Adiós Santiago querido”) y Las Cuatro Brujas (“Mi abuela bailó sirilla”) llevaron el estandarte del movimiento, armando canciones con arreglos muy cuidados y un énfasis en lo vocal. Asimismo, insuflaría nueva vida a ritmos tradicionales olvidados como el cachimbo, la refalosa y, en menor medida, la pericona.

Excepcional sería el aporte de Los Cuatro de Chile (Nelly Luco, Ronnie Medel, Orlando Muñoz y Pascual Rojas) quienes dieron refinado vuelo musical a lo más granado de las letras latinoamericanas, como sus dos discos de “Homenaje a Óscar Castro” (1970 y 1971, Astral) junto a Héctor y Humberto Duvauchelle.
También se vincula a este movimiento a Margot Loyola, Los Quincheros, los de Ramón y el conjunto Millaray, como a la inicial etapa de “Pato” Manns y Víctor Jara (sello Demon). Su influjo lograría que intérpretes criollos le compitieran palmo a palmo a ídolos foráneos, como fue el caso de Pedro Messone.
No está de más reconocer al hoy octogenario ingeniero de grabación Luis Alberto Torrejón, como el responsable de grabar prácticamente todo el catálogo de la “Nueva Ola” y buena parte del “Neofolclor”, dado su largo vínculo profesional con Camilo Fernández.

Festivaleras

La vitrina del Festival de Viña del Mar llevaría a sus exponentes a rozar la gloria: Los Huasos Quincheros ganaron la parte folclórica de aquel certamen dos años seguidos -1963 y 1964-, con “Álamo huacho”, de Clara Solovera, y “Qué bonita va”, de Francisco Flores del Campo. Los Cuatro Cuartos lo hicieron en 1965 con “Mano nortina”. E incluso en 1967, ya fuera del grupo, Willy Bascuñán ganó la parte folclórica con su tema “Voy p’a Mendoza”, y a la vez lo hizo en la parte internacional con “Cuando rompa el alba” (en la voz de Fresia Soto). Esta última fue dedicada a Fernando Torti, miembro de Los Cuatro Cuartos, fallecido meses antes en un accidente automovilístico que conmocionó al mundo del espectáculo.
Los “neofolcloristas” más próximos a nuestra región magallánica fueron los aiseninos Los Lazos, ganadores del Festival en la Patagonia, que como certamen cosechó talentos locales asimilables como Los del Ocaso y, en la década siguiente, el Taller Alturas y Patagonia 4.

El mérito de esta nueva oleada de aire folclórico fue instaurar el hábito de escuchar música chilena en una audiencia renovada, aun cuando especialistas reconocen que, más que un estilo original –así como ocurrió con el programa “Música Libre”- era asimilable a lo que imponían los Cantores del Alba o los Huanca Hua en el lado argentino. Cosas del fútbol, diría el humorista, aunque el viento de la austral latitud patagónica sopla parecido en ambas direcciones, y musicalmente hablando, ídem.


Segundo LP de The Blue Splendor (1967, Philips).


sábado, 17 de octubre de 2020

Crónicas del vinilo chileno XII por ROBERTO HOFER: El brillo de melodías encadenadas con la dulce edad

- Entre los discos infantiles que dejaron huella en los ‘70, selectos artistas nacionales comparten espacio con el Topo Gigio, Heidi y la vecindad del Chavo.

La cultura del vinilo abarca varias dimensiones para desempolvar desde la nostalgia, como el de las canciones infantiles. De larga raigambre nacional, su influjo es bastante anterior al talento chileno de “31 Minutos”, e incluso va mucho más atrás que la dorada era de “Cachureos”.

[Tiempo De Lectura 7' Aprox.]

Nuestros criollos anaqueles suman una excepcional producción discográfica, muy por encima de la mediocridad promedio ligada al consumismo infantil de las últimas décadas.

¿Quién inventó la rueda en este nicho musical? A falta de registros en los monofónicos años ’50, lo más a la mano serían Las Ardillitas y su disco “Juguemos a la Rueda” (1962, CBS Argentina), también editado en Chile. Pero con orgullo, en la misma temática y en simultánea figura nuestro compositor y arreglador Larry Godoy, con el Coro Infantil de Hernán Castillo, que hizo historia con "Rondas Infantiles" (1962, RCA Victor).

Godoy tenía 34 años al realizarlo y había grabado con éxito sus primeros álbumes infantiles en Cuba (uno de ellos con 35 mil copias vendidas), llegando sus trabajos a toda Centroamérica, incluso Estados Unidos y España. De ahí lo especial de este primer LP que el músico dedicó a los niños de Chile, y con voces de acá (entre ellas habrían figurado también sus hijitas).

Además de clásicas melodías como “La pájara pinta”, “Arroz con leche” y “La niña María”, este insuperable registro musicalizó magistralmente “Dame la mano/Todo es ronda”, tributando a Gabriela Mistral. Y, si de aporte universal se trata, basta dejarse llevar por la monumental “Marcha de las letras”.

Canto y cuento

En discos infantiles hubo fenómenos de ventas, como el circunspecto Raúl Matas, “Maestro” de la locución, quien al servicio de Disney le puso voz al cuento “Pedro y el lobo/ El aprendiz de brujo” (1966, Discos Disneylandia).
Un conjunto triunfador y por partida doble, serían Los Ratoncitos Blancos, pues el primero de sus dos discos de RCA Victor -1969 y 1970- sería reeditado en un doble volumen junto a las rondas de Larry Godoy y con el arte de René Olivares (portadista de Los Jaivas).

Con una ayudita de la TV, unos scouts llamados Los Patitas Negras -responsables del hit “Juan Sonrisa”- popularizaron un disco homónimo navideño y "Sonríe y canta" para Philips. Lo propio hizo la actriz Gladys Del Río (antes del Jappening con Ja), que grabó el LP "Para cantar y bailar" (1973, Proa), con arreglos y dirección musical de Juan Azúa de composiciones de la inmortal María Elena Walsh.

También dejaría huella en disco “Ya Somos Amigos” (1977, Arena Producciones), programa de Televisión Nacional bajo la dirección musical del pianista Jorge Astudillo, y que tuvo a la Tía Patricia (Undurraga) junto a Florcita Motuda disfrazado del mudo y esponjoso buzón Preguntón.

Quienes sí la rompieron, al alero del canal 9 (U. de Chile), fueron la Tía Pucherito, Tío Memo y compañía con “El Club de los Bochincheros” (1976, Granizo), álbum que contó con arreglos y dirección orquestal de Nino García.
Este último, destacado y sensible artista, supo musicalizar con gran acierto junto a su Quinteto Hindemith los cuentos de Juan Da Silva: “El Osito Ladrón”, “El Ratón Aventurero” y “Las Ranitas Atolondradas” (1974, Dismar), con las voces del recordado locutor Juan Carlos Gil y el Dúo Libra (Paz y Sofía Aldunate).

Su alma de niño también aportó arreglos y dirección al minidisco conceptual de Fernando Ubiergo “Al Principito” (1978, RCA), junto al coro del grupo scout Cóndores de Fuego.

Si de destacadas se trata, Mazapán comenzó a grabar en 1980, aunque recién en 2017 veríamos un primer vinilo.

Los niños unidos…


La temática infantil nunca fue un afán ajeno a los cultores de la Nueva Canción Chilena –buen ejemplo es el CD "Travesuras" de Inti Illimani Histórico (2010, Feria Music)-.

En su momento, Ángel Parra se anotó con “Al mundo-niño, le canto” (1968, Arena), álbum de estudio con diez pedazos de su vida de niño (canciones), y una poética dedicatoria a Angélico y Javiera, sus hijos, y a quienes “las tomen para volver a dejarlas”, cual juguetes que el rocío refresque y las estrellas acompañen.

Otra perla casi desconocida es el trabajo ‎”Cachencho en la Playa-Juego Musical de Luis Advis” (1971, DICAP), verdadera sinfonía de dulzura y chilenidad de Advis, inspirada en el espacio televisivo Las Aventuras de Cachencho (del universitario canal 9), con las voces de Fernando Gallardo, Mónica Carrasco y otros actores.

Un clásico infantil con mayúscula es “Tolín Tolín Tolán” (1971, IRT), disco de Charo Cofré con textos de María de La Luz Uribe y dibujos de Fernando Krahn, ilustrador de fama mundial. En 2011, la intérprete de “A la ronda, ronda”, me contó que “los ejecutivos de entonces (Julio Numhauser) sí creían en los artistas y ello los hacía incurrir en costos enormes. Hacer esa carátula fue un lujo, era una cosa impensable”.

Incluso Charo Cofré demandó a TVN hace unos 13 años por utilizar sus canciones de “Tolín Tolín Tolán” sin reconocerla a ella, en el espacio “Tikitiklip”.

Imagen y sonido

En los años ’70, cuando el estímulo visual de la televisión puso rostro a sus acordes enlazados más populares, los sellos nacionales editaron a figuras multinacionales del género. Así, desde Argentina fuimos conquistados por Hijitus, infantil superhéroe animado de Manuel García Ferré, que llegó a las disquerías con "Las Aventuras de Hijitus" (1974, Quatro) además de sus singles EP "Felices Fiestas/La escoba voladora" y “Canciones Anteojitus” (que incluía su popular “Serenata a la Vecinita”), ambos de 1975. Otro subproducto de la misma factoría fue “El Disco Gordo De Petete” (1975, Banglad).

Compartieron igualmente pantalla con los anteriores en Televisión Nacional: el Topo Gigio, prensado en 1975 por EMI Odeón ("Las Travesuras de Topo Gigio", “Feliz Navidad con Topo Gigio”), el Chapulín Colorado y personajes creados por Roberto Gómez Bolaños ‎("Chespirito y sus canciones ¡No Contaban Con Mi Astucia!", "El Chavo Canta Eso, Eso, Eso", "Así Cantamos en la Vecindad del Chavo"), con sus derivados: La Chilindrina (“Canta La Chilindrina ¡Fíjate, Fíjate, Fíjate!”!) y Quico ("Quico", "Más Quico"), editados entre 1976 y 1977.

Inolvidable también fue el gran suceso de "Heidi, banda original de la Serie de TV” (1977, RCA Victor) y el payaso azteca Cepillín (“Navidad con Cepillín”, 1977), también versionado por la peruana Yola Polastri ‎en “Rondas y Ronditas” (1978, EMI Odeón).

En esos años alguien preguntó a quién le ha ganado Cepillín, si en Chile teníamos al gran payaso Pin Pón (Jorge Guerra Baeza). Respuesta: su figura estaba silenciada, él exiliado y al parecer las bellas composiciones de Vittorio Cintolesi para Pin Pón no alcanzaron a editarse en vinilo antes de 1973. Justicieramente, la Sociedad Chilena de Autores e Intérpretes Musicales (SCD) preserva su legado desde 2017 con el Concurso Vittorio Cintolesi “Canciones para los niños de hoy”.

Más allá de su estado de conservación, si la escucha de alguno de estos recuerdos encapsulados aún nos llega a la fibra, querrá decir que este material ha envejecido de manera digna. Aunque por dentro siempre nos resistiremos a dejar de ser niños.


jueves, 15 de octubre de 2020

Interview with OLAF SMIT (CELESTIAL SEASON, Netherlands)

We have the honour to do an interview with a musician from CELESTIAL SEASON called OLAF SMIT (Guitar / Bass), about the beggining of the band, anecdotes and the new album The Secret Teachings...  

"This Doom Era is a tribute to the 90's Celestial. We are not a band in a traditional sense."

[Lecture time 7-10 minutes aprox.]



Ciuda Dadanodel Universo: Hi Olaf, how are you? are you ready for the questions?


Olaf Smith: Sure!

CDU: Tell us about your beggining in the way of music. (CELESTIAL SEASON)

OS: CELESTIAL SEASON started in 1991 - a new project from Jason, Stefan, Lucas, Robert and Jeroen. They wanted to go in a different direction than the thrash / death metal scene that was very popular at the time. Inspired by ST. VITUS, THE OBSESSED and CATHEDRAL. Just having fun in the rehearsal studio. Then soon a demo The Merciful was recorded.




CDU: Who was responsable of introduce to you on doom metal?

OS: We were part of a hardrock club that played all all sorts of metal. We went to concerts and did tape trading. That is how we got into doom. We heard of PARADISE LOST, not yet of MY DYING BRIDE. I guess there were more bands at the time that we playing something different than the thrash / death metal.. Violins came early into the band and became an integral part of the sound, not just a flavor on top. Soon there was enough material to record Forever Scarlet Passion in 1992.



CDU: Interesting... I don't know much bands with strings (90s) on metal except MY DYING BRIDE, CELTIC FROST and CELESTIAL SEASON for sure...

OS: It add to the melancholic sound for sure and it fits well with the low tuned guitars too, adds lots of melodies that the grunt vocals cannot do. more melodramatic.

CDU: But Solar Lovers (album) was a very cool transitions between death doom to stoner rock... what happen?

OS: It was a transition over 2 years so for us it was not so sudden. some songs were recorded straight after FSP but when you play live songs, you notice that the songs with more groove get a good reaction from the crowd. We always had rhythm changed is our songs. We were growing as musicians and adding the groove was a natural progression for us. We also did not want to do the same thing again (FSP 2), something that we never did.



Our musical taste was also being influenced by bands like TROUBLE and KYUSS amongst others. We made our own combination of those influences. Also, Pim came as replacement for Jeroen, he brought his own style to the mix. We think that Sonic Orb was a transition album, more psychedelic than stoner. Orange was the first album in the stoner trend (at that time is wasn't even called stoner rock).

CDU: Sonic Orb EP was released one month after Solar Lovers approximately and mark a new sound to the band... but Orange was the album... Is about orange amps inspiration?

OS: Haha.. Not only the Amps but Orange was a metaphor for our new direction. At that time everything was Marshall, Orange amps represented a wink at the past - BLACK SABBATH - with great riffing gitarists. We loved the way it looked and used it to show that we were different. Orange is also the national color of the netherlands. We felt that USA/UK bands were getting more respect that local Dutch bands. So we were promoting orange. Obviously the sound of the amp was more important and helped us to change in the direction we wanted to go. We still kept the melodies in the songs but more done by vocals instead of violins.

CDU: Nice approach, But do you use orange amps on any of the next albums?

OS: Yes! Pim and I still have and use the same amps we bought in 1996. The last album was recorded mostly at home but the orange amp was used when reamping.

CDU: Cool, very good idea... The new album was recorded in quarantine ?

OS: Indeed! we started recording in the end of 2019 but finished in lockdown. Sending each other files back and forth, occasionally using a studio mainly for the strings.
It was an interesting way of working but as we are not a band that lives close together and goes into the rehearsal room every week - we all have jobs/families etc - so this way of working was natural to us.

CDU: Wow... is an epic album... sound very heavy gloomy, congrats!

OS: Thank you very much! The album is a tribute to the 1992 - 1995 era and the very dedicated fans of that period. We wanted to give them something back. Ofcourse very tricky because how do you write a successor to such a classic album but 25 years later.

Many things could go wrong in that process - luckily it worked out well and it is being well received. We felt that if we stayed close to how we wanted to make an album and not listen to how modern doom bands sound, then we would be true to ourselves. That is what matters.

CDU: For me is It is the best of 2020... a great surprise! Some bands like PARADISE LOST or CATHEDRAL recorded an album based on the early original sound... How long did it take you to make this album since you started composing?

OS: Wow. a great compliment. We really did not want to measure with any bands like that.. Yes, it was great to surprise everybody. I think about 6 months from the first idea to a final mix.

CDU: What music do you listen? and what's influences do you have now?

OS: I listen to a variety of bands. I am more blues influenced; I really like RIVAL SONS, but that is not something that would influence my songs writing for CS - maybe in the solo's. MASTODON / GOJIRA are still favorites. Just like the Dutch band DOOL. GILMOUR / PINK FLOYD never leaves my playlist. But I don't really listen to Doom actually.

We really tried not to be influenced this time - ofcourse, everything I listen to influences me. I play in blues oriented rock bands too - Troy Torino, Meyer Bliss - so that is part of me also.

CDU: I think the guitar work of CS seems to the strings too, some harmonic textures , sounds like a chamber music, maybe something traditional european culture..,

OS: I think you are right - we prefer to have less parts, instruments, that carry the melody (opposed to big orchestras). The violin /cello parts are used as instruments just like guitars - not just for flavours but essential parts.

CDU: ¿Why do you make a doom and not an another stoner rock album?

OS: CS stoner period was with many other musicians. We stopped that band in 2002. This Doom Era is a tribute to the 90's Celestial. We are not a band in a traditional sense. We just wanted to make music with the lineup of that time - that can only be doom. Maybe there will be another stoner album, someday, but it will be with other musicians.

CDU: Do you you have any plans to do with the band to promote the new album? streaming, concert or something ? I saw new Rutten's band HABITANTS that they were playing on a club in NL.

OS: Good question! At this moment that is not on the table. We will do videos, but live is something different. We are all very busy and it will be hard to make it work, especially now with covid-19. That is unfortunately the realistic situation we are in. But never say never...

CDU: It is really hard to do something with the global situation, I hope news from CS soon... I like a lot go to the music shows.Which was the last concert that did you go?

OS: That is what I miss the most - concerts!. I actually had many tickets to see many bands - all cancelled. but luckily I go to see BISMUT - a local great band - It was strange because we had to stay seated and we not allowed to move around... I need to get some sleep so what is your last question? or two..


CDU: Oh sorry... well, tell us your 7 favorite albums of all time and thank you so much for the interview Olaf... greets from patagonia!

OS: In no particular order:

Pink Floyd - Wish You Were Here
Queens of the Stone Age - The Bronze
Jimi Hendrix - Axis:Bold as Love
Sigur Ros - Agaetis Byrjun
AC/DC - Dirty Deeds Done Dirt Cheap
Rival Sons - Great Western Valkyrie
Mastodon - Leviathan

Wow - Patagonia, would love to visit there someday.. Thank you for your kind words and support! I will make the list... Rock on... Cheers!





martes, 6 de octubre de 2020

Crónicas del vinilo chileno XI por Roberto Hofer: Circular afición de un enclave de orejas de “alto calibre”

[Tiempo De Lectura 7' Aprox.]

- Lo limitado del catálogo nacional no impidió a febriles coleccionistas nutrirse tempranamente de vinilos de importación, aprovechando la cercanía con Argentina.


ºEn Magallanes la lejanía y letanía del viento movilizan al intelecto a nutrirse de apetencias culturales. Aquí el formato del vinilo encaja como círculo virtuoso (o destino circular), alzándose el coleccionismo como pretexto justo y necesario para trazar un paréntesis en nuestra trayectoria del vinilo nacional.
En Magallanes, este “bichito” fue tempranamente alentado por los vinilos importados de la discoteca Domic (años de “Puerto Libre”) y la cercanía con Argentina.

En mi faena reporteril, en 2007, justo a los 30 años de la muerte de Elvis Presley, tuve el agrado de entrevistar al melómano Armando Cárdenas Henríquez y de constatar ese amor de quien lleva decenios coleccionando, pues siendo niño en la década del ’40 le tocó vivir los años de la masificación del vinilo y paladeó música docta, popular y mexicana, pasando por el rock.
“Elvis empezó a sonar fuerte en Punta Arenas por allá por 1957 ó 1958, con un furor un poco tardío del rock en las fiestas populares”, evocaba sobre el fenómeno iniciado en 1955. Al impacto de su ídolo le siguieron Bill Halley, Little Richard y otros grandes del género, y recordaba que ya al poco tiempo los Teen Tops impulsaron el rock en nuestro idioma, liderados por Enrique Guzmán (el mismo de “Popotitos”).

Leyenda del “Ciruelo”


En aquellos tiempos el disco de vinilo corría de mano en mano y era un formato muy preciado (no había pirateo en casete). Un personaje relevante de fines de los ’60 e inicios de los ’70 fue el melenudo Carlos Kelly Petersen, el popular “Ciruelo”. Este “hippie” local y exclusivo coleccionista de música de vanguardia fue noticia nacional a raíz de un repudiable episodio, por allá por 1968, en que fue rapado por detectives en plena vía pública, junto a su “partner” Eduardo Henríquez.
Sergio Prieto Iglesias, amigo de adolescencia de Carlos, recuerda su estilo de vida muy adelantado para la época, pues él siempre escuchaba música que no tenía nadie. Grafica que un día “Ciruelo” le mostró el tema “Kyrie Eleison”, clásico del canto gregoriano en la versión rockera de The Electric Prunes. Éste para nada pretendió explotar su imagen estrafalaria, y se hizo conocido ayudándole de muy joven a su madre en un negocio en el barrio Croata.

Héctor Rivera Alarcón, ex músico de Los Encajes Blancos, señala que la onda de Kelly era pasearse con muchos discos bajo el brazo en la calle. Incluso cree que él tenía algún familiar en Europa, pues solía lucir ropa diferente y música que no se veía acá. De hecho, en 1970 “Ciruelo” mostraría por primera vez a unos atónitos Encajes Blancos el álbum “Abraxas” de una banda llamada Santana.
Un día Carlos desapareció y se supo que emigró a Buenos Aires en busca de un mejor destino. Allí dicen que se codeó con la crema y nata del rock argentino. Una enfermedad se lo llevó silenciosamente en Santiago un día de julio de 2005. Allí vivía quitado de bulla, aunque nunca lejos de selectas disquerías.

Los discos de Juan


Otro referente del coleccionismo y amante del rock, quien respiró de lolo el mismo viento liberador del legendario “Ciruelo” es el hoy casi setentón Juan Muñoz Delgado. Éste no sólo se nutrió de pastas chilenas al incorporar material exclusivo en vinilo desde Argentina. Allá se editaba un amplísimo catálogo de música de vanguardia europea y yanqui, además de artistas “ché”. En entrevista a El Sofá en abril, Juan relató al colega Cristian Saralegui que por allá por 1976 se la jugó para traer cientos de títulos importados, al gustarle “el rock, la música clásica, el blues, el jazz”.

En los años ’70 lo conocían como “Spinetta” –en alusión al “Flaco” Luis Alberto- e incursionó en todo lo imaginable: artista, carpintero, encuadernador, mueblista e inclusive músico, tocó en locales nocturnos y tuvo su banda rockera, siempre apasionado por desarrollarse en las cosas que más le gustaban. Como su quiosco de venta e intercambio de revistas, que llamó con acierto “La Naranja Mecánica, en Martínez de Rozas casi llegando a Martínez de Aldunate.
Sello característico de sus discos era la artística firma “Juan” al reverso de cada carátula, en lápiz pasta, hecha en una especie de horma y con la tipografía inconfundible de la banda psicodélica neoyorquina Gandalf, que sacó un disco homónimo en 1969 –jamás editado en Chile y hoy una rareza-.

Tristemente en los años ’90 él sufrió el robo de toda su discografía desde su propia casa. Con el tiempo, varios de sus discos aparecieron en locales de compraventa y de remates. Ilógico destino para verdaderas joyas si él fue además el primero en traer bandas “pesadas” argentinas, rock psicodélico y progresivo para mostrarlo a este lado del alambre.

Punto aparte, alrededor de 1994 unos cinco mil vinilos dados de baja de radio Concierto FM llegaron a Punta Arenas. En las casas de remates se vendían a 2 mil pesos.

Región melómana

La parrilla radial magallánica dio cabida en los años ’70 a muchas emisiones interactivas con coleccionistas locales que compartían sus discos, entre ellos Fernando Frank, Pedro Ángelo, “Vitoco” Díaz o José Frangópulos. A alguno lo conocí a fines de los años ’90 en otra “volada”: deshaciéndose de sus long plays al mudarse al formato digital.

Mucho rock clásico llegó a tener Claudio Fierro Díaz y la colección completa en su época del “Flaco” Spinetta (cuando llevaba treinta y tantos vinilos). A medida que salían, año a año los importaba de Argentina. Era tan fan del rosarino que le puso “Almendra” –como una de sus bandas- a una disquería que abrió hace tres décadas y pensó ponerle “El Jade” –banda también del “Flaco”- a otra con música más exclusiva, pero que nunca abrió.
Rememora que se nutría en los ’70 y ’80 con Discoteca Domic y American Product, local de importaciones yanquis que funcionó en José Menéndez, entre Chiloé y Sanhueza (hasta que se disparó el dólar) y donde pilló en 1979 el aún desconocido “The Wall” de Pink Floyd. “Cuando ibas a Domic o a American Product, llegaba un producto en vitrina y lo podías abonar al tiro, por 24 ó 48 horas”, me contó. Solía no haber más de tres copias por título importado, y a veces la única, por lo que muchos iban cada día sólo a ver los vinilos reservados –algunos “de miedo”-, en espera que el interesado no volviera y poder llevarlos, lo cual se dio a menudo.
Claudio disfrutó del cambalacheo, de la emoción y mística del vinilo, pero como coleccionista y comerciante al final igual vendió su “oro negro”.
Ya en los ’80, varios DJ brillaron y forjaron colecciones como Diógenes Farfán, Víctor Muñoz (DJ Gallo) o Ronald Feeley, quien luego fundó en Santiago la tienda Funtracks.

Con el actual auge del vinilo los coleccionistas se multiplican y desde 2016 existe la agrupación Melómano Magallánico, creada por Fernando Gallardo Nahuelneri y Patricio González Garay. Suman más de 80 fanáticos, buscando dar rotación a su música y cultivar el gusto por el formato en periódicas juntas –que el Covid pausó-.
Al cerrar este redondo paréntesis, concluiremos que mientras Chile editó vinilos –independiente de su limitado catálogo-, lolos con orejas de alto calibre apuntaron aún más alto desde Magallanes, de la mano de una búsqueda más estética y contracultural. Muchas joyas desenterradas dan hoy cuenta de ello.



Este vinilo clásico de U2 (edición brasileña) luce la rúbrica en tinta roja de Víctor Muñoz, conocido en los ’80 como DJ Gallo.


En cada uno de sus discos, Juan Muñoz Delgado trazó su artística e inconfundible firma al reverso de la carátula


La agrupación Melómano Magallánico es una instancia de encuentro entre nuevos y viejos cultores del formato.

viernes, 2 de octubre de 2020

El Éxtasis de THANATOLOOP y el nuevo reclamo de DESCARGO Y MALEFICIO!



[Tiempo de lectura 5' aprox.]

El multifacético músico multi-instrumentista THANATOLOOP Michel Leroy, hace meses se embarcó en un viaje electrónico que vislumbra mas cerca la luz que en sus trabajos anteriores, en que estaba mucho mas inmerso en un ambient mucho mas  oscuro, hasta noise - esto es distinto...

Como leí en varias críticas, ahora está mas cerca del canto de Carlos Cabezas (ELECTRODOMESTICOS) es una clara referencia también en la instrumentación pero no así en los arreglos, que escapan de ese cliché de la maquina de ritmos, esto es un flujo de música constante con paisajes sonoros - luminicos de sintetizadores, creo que también puede gustar a seguidores de la RADIOHEAD que gusten de su última época (años 2000 en adelante), suena hasta un poco trip hop, pero no está excento de momentos bizarros donde se cruzan ecos vocales espectrales, beats intensos, arpegiadores progresivos y sintetizadores para musicalizar un thriller.

THANATOLOOP es música recursiva que se va retroalimentando a si mismo, pero a la vez se va nutriendo de su entorno underground, sin importar las etiquetas, por el contrario, desmarcandose de toda etiqueta impuesta o autoimpuesta, ecléctico / anti - ecléctico.

El Éxtasis ya está disponible en CD en disquería Kali Yuga Distro y en Bandcamp: https://kaliyugadistro.cl/

Fotografía por Jacqueline Staforelli












DESCARGO Y MALEFICIO:
Tu Rechazo De Hoy Es Mi Arte De Mañana (Lamentablemente)


Este track nace de un catastro de los mails de rechazo a convocatorias y fondos que he recibido en mi carrera musical. Logré encontrar 20 emails con los encabezados "lamentablemente" o "lamentamos informar" y esos fueron sólo los que pude encontrar.

Este paisaje sonoro llama a la reflexión sobre los instrumentos de selección en las convocatorias, los criterios muchas veces sesgados que favorecen algunos tipos de proyectos por sobre otros, las "formas tipo" de rechazo sistemáticamente idénticas las unas a las otras y el no poder encajar con estándares que parecen no ser suficientes y muchas veces imposibles.
credits

Música/Letra/voz: Descargo y Maleficio
Mix/Master: Gabriel Hidalgo (HIDALGO)
 
Atte. Elciu Dadanodelu Niverso